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Cuadernos de investigación y creación · I

Tráfico Sexual Masculino y Minorías Vulnerables

Subregistro estadístico de la trata masculina y vulnerabilidad de minorías sexuales en mercados de explotación.

Introducción

La pregunta inicial que me llevó a este cuaderno fue simple: ¿dónde está la información?

Al investigar la trama de Antonio, un joven cubano migrante atrapado en una relación abusiva, me encontré con un problema. La historia me llevaba hacia la trata sexual masculina, pero la información disponible parecía dispersa, lateral o incompleta.

La trata sexual internacional aparecía documentada de manera amplia, pero casi siempre bajo un foco principal: mujeres y niñas. Los hombres aparecían más frecuentemente en el marco del trabajo forzoso, la explotación laboral, la migración irregular o la servidumbre. Las personas LGBTQ+ aparecían como grupo de riesgo, pero muchas veces la atención se concentraba en mujeres trans o se mencionaban vulnerabilidades generales. El varón joven explotado sexualmente parecía estar allí y no estar al mismo tiempo.

La novela me obligó a mirar esa zona con más atención.

No porque Antonio represente a todas las víctimas. No porque su caso agote el fenómeno. No porque la ficción deba convertirse en estadística. Sino porque la literatura puede colocar un cuerpo y un rostro allí donde las categorías generales dejan zonas enteras sin mirar.

1. La trata sexual masculina existe

La trata sexual masculina no es una fantasía melodramática ni una exageración literaria. Es una forma de explotación que existe dentro del fenómeno más amplio del tráfico humano o trata internacional de personas. Puede afectar a niños, adolescentes, hombres jóvenes y adultos.

Puede cruzarse con pobreza, migración irregular, orientación sexual, identidad de género, falta de vivienda, violencia familiar, dependencia económica, endeudamiento, abuso de pareja, coacción psicológica, amenazas contra la familia o control digital.

El problema es que muchas veces no se la nombra con claridad y no se sabe a ciencia cierta qué tan grande es.

En los reportes oficiales, la trata de personas suele presentarse con definiciones amplias e inclusivas: hombres, mujeres, niños, niñas, personas explotadas laboral o sexualmente.

Sin embargo, cuando la conversación se desplaza hacia la explotación sexual, el imaginario público y muchas estadísticas vuelven de inmediato al cuerpo femenino. Esto no es falso en términos de prevalencia detectada. Mujeres y niñas son víctimas centrales de la trata sexual y esa realidad no debe minimizarse. Pero que una forma de victimización sea mayoritaria no justifica ignorar a las demás.

El cuerpo masculino también puede ser mercancía sexual. El Departamento de Estado de los Estados Unidos ha reconocido el problema en términos directos: niños y hombres pueden ser víctimas de trata, incluidos los supuestos de explotación sexual, y el estigma social puede contribuir a que los casos masculinos permanezcan subreportados. Reviso el documento del Departamento de Estado de los Estados Unidos en el Informe sobre Trata de Personas 2023, “Ignorados durante demasiado tiempo: niños y trata de personas” (2023), ahí veo que niños y adultos jóvenes (boys and young men) son víctimas de este delito.

Un hombre joven puede ser captado, engañado, trasladado, endeudado, encerrado, filmado, vendido, amenazado, obligado a prostituirse o convertido en contenido sexual administrado por terceros. Pero no se reporta mucho. ¿Por qué?

La víctima puede callar por vergüenza, por miedo a no ser creída o porque todavía no logra nombrar lo que le ocurre como explotación. Puede temer que una denuncia revele una orientación sexual real o atribuida, venir de un país donde la autoridad se asocia con amenaza y no con protección, o encontrarse sin documentos migratorios válidos.

Mientras leía los reportes del Departamento de Estado y de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, mi preocupación por Antonio iba creciendo.

La dependencia material en ciertos escenarios puede completar el encierro: si el abusador o tratante controla la comida, el techo, el trabajo o la permanencia en el país, acudir a la policía puede parecer menos una vía de auxilio que una nueva forma de exposición, castigo o sospecha.

Imaginé las escenas en que Ernesto lleva a Antonio a vivir a su nuevo departamento en el centro de la ciudad, más lujoso, con vistas, pero más aislado. Esa dependencia económica y el control físico que Ernesto empezaba a ejercer sobre el muchacho en el nuevo lugar debieron ser aterradores para él.

Todo el conjunto de factores mencionados no hace que la trata sexual masculina sea menos real. La hace más difícil de detectar y nos fuerza a hablar más de ella.

2. Una víctima que no parece víctima

Una parte del problema creo yo, está en la figura de la “víctima ideal”.

En muchos discursos públicos, la víctima sexual reconocible suele imaginarse como femenina, pasiva, inocente, visiblemente aterrorizada, sin agencia, sin deseo, sin contradicciones. Esa imagen puede ayudar a movilizar compasión, pero también puede dejar fuera a quienes no se parecen a ella.

El varón, un hombre joven, no encaja fácilmente en ese molde. Si es físicamente atractivo, se presume que tiene poder. Si es adulto o casi adulto, se presume que pudo decidir. Si ha usado su imagen en redes, se confunde exposición con consentimiento ilimitado. Si ha coqueteado con la economía sexual, se presume que nada de lo que le ocurra después puede ser explotación. Si ha viajado voluntariamente, se entiende que no fue captado. Si aceptó una promesa de modelaje, dinero, contrato, lujo o salida migratoria, se presume que entendía todo. Si no se presenta como una “víctima perfecta”, se vuelve víctima dudosa. Ese prejuicio existe, y es importante para la novela.

El capítulo “Men, Boys, and LGBTQ: Invisible Victims of Human Trafficking”, de Irma M. Barron y Colleen Frost, que aparece en el Handbook of Sex Trafficking de Springer, señala el sesgo de género: la presunción, asociada a la masculinidad tradicional, de que los hombres no son vulnerables, especialmente a la explotación sexual. Es una creencia bastante común: “Si eres hombre, puedes defenderte. Si no lo haces, es porque te gusta”. Nada más alejado de la verdad.

Antonio no es una víctima perfecta. No debe serlo. Tiene orgullo, ambición, deseo de ascenso, vanidad, rabia, necesidad de dinero, hambre de salida y confianza en su propia capacidad de sobrevivir. No es un muchacho tonto. No cae porque no piensa. Cae porque piensa desde una zona herida, urgente y sola. Cae porque la trampa se disfraza de oportunidad. Cae porque su propia voluntad puede ser usada contra él.

Esta distinción me interesa mucho como autor. La trata contemporánea no siempre necesita secuestrar a alguien en la calle, o mostrarse como en la película “Taken” (Búsqueda implacable) con Liam Neeson. A veces basta con fabricar una salida falsa a una situación desesperada. Una víctima puede caminar hacia la trampa por sus propios pies, no porque sea libre, sino porque todas las demás puertas se le han cerrado.

3. Subregistro: cuando el daño no entra en la categoría esperada

El subregistro no es un detalle estadístico menor. Es parte del problema.

Si una víctima masculina no es identificada como víctima, no recibe ayuda adecuada. Si no denuncia, no aparece en las estadísticas. Si denuncia y no se le cree, la institución confirma su silencio. Si el caso se clasifica como migración irregular, prostitución voluntaria, conflicto de pareja, trabajo informal o simple delito común, la trata desaparece del registro. El daño ocurrió, pero no entra en la casilla correcta, no existe para el sistema.

Ese fenómeno puede ser especialmente fuerte cuando se cruzan varios factores: juventud, pobreza, migración, sexualidad, racismo, idioma, falta de redes, desconfianza institucional y vergüenza masculina.

Un hombre puede sentir que reconocer explotación sexual lo degrada. Puede haber aprendido que un hombre debe defenderse siempre. Puede temer que otros hombres se burlen de él. Puede no tener palabras para decir lo que ocurrió. Puede haber sido abusado por una pareja, por un reclutador o por una red sin entender en qué momento la relación dejó de ser relación y se convirtió en explotación.

Por eso la trata sexual masculina puede permanecer en una zona incómoda para muchos: reconocida en definiciones generales, pero poco desarrollada en el lenguaje cotidiano; admitida en teoría, pero pobremente detectada en la práctica; mencionada en documentos, pero sin ocupar el mismo espacio narrativo, institucional y mediático que otras formas de trata sexual.

Este cuaderno nace precisamente ahí: en el espacio entre la existencia del fenómeno y la dificultad de nombrarlo.

4. Sexo por supervivencia y trata organizada no son lo mismo

Para entender el caso de Antonio, tuve que separar dos fenómenos que pueden tocarse, pero no son idénticos.

Uno es el sexo por supervivencia. Jóvenes en situación de calle, abandono, pobreza extrema o desamparo pueden intercambiar sexo por comida, techo, dinero, protección, transporte, drogas o una noche segura. Esto no siempre implica una red internacional organizada. Puede ser una economía de emergencia, cruel y local, donde la persona intenta sobrevivir con lo único que cree tener disponible: su cuerpo, su juventud, su atractivo, su capacidad de agradar o de soportar.

Otro fenómeno es la trata sexual organizada. Allí intervienen captación, engaño, traslado, amenaza, deuda, control, explotación por terceros, retención de documentos, aislamiento, violencia o coerción. La víctima no solo está en una economía de subsistencia; está dentro de una infraestructura ajena. Alguien administra su cuerpo, su imagen, su movimiento, sus ganancias, su deuda o su acceso a clientes.

La diferencia importa, y mucho.

En la novela, Antonio ha conocido la precariedad y la lógica del cuerpo como recurso de supervivencia. Pero lo que se prepara contra él cuando su vida queda atrapada por Ernesto no es solo prostitución por necesidad. Es otra cosa: una venta, una transferencia de control, una conversión del muchacho en mercancía sexual para una red criminal que pretende explotarlo física y digitalmente. Ernesto no solo lo maltrata. Ernesto lo entrega. Y esa diferencia, incluso dentro de la ficción, me sigue pareciendo intolerable.

5. El novio como facilitador interno

La figura de Ernesto me interesaba porque no quería construir una red criminal abstracta, sin rostro humano cercano. En muchos casos de explotación, el peligro no llega primero como un desconocido armado o un secuestro, sino como vínculo íntimo. Pareja, amante, amigo, contacto, reclutador, alguien del entorno. La violencia se vuelve más eficaz porque usa confianza previa.

Ernesto funciona como ese facilitador interno.

No necesita romper la puerta porque ya está dentro de la casa. No necesita convencer a Antonio desde cero porque ya conoce sus debilidades. Sabe qué le duele, qué desea, qué le avergüenza, qué le falta, qué sueña, qué está dispuesto a tolerar para escapar de una vida que siente insuficiente. Su poder no viene solo de la fuerza física. Viene de haber reducido poco a poco el mundo de Antonio hasta que cualquier salida parezca mejor que quedarse.

La promesa de Dubái, de modelaje, de contrato, de lujo o de vida nueva funciona porque llega en el momento exacto: cuando Antonio quiere huir de Ernesto, pero todavía no entiende que Ernesto ya ha convertido esa huida en otra jaula.

Este mecanismo es narrativamente importante. La víctima no es capturada a pesar de su deseo de escapar, sino a través de ese deseo de escapar. La esperanza de una vida diferente, sin abusos, se convierte en la herramienta de su captura.

6. La falsa promesa: modelaje, contrato, viaje, lujo

Las falsas promesas de modelaje, trabajo en el exterior, oportunidades en el mundo del entretenimiento, contratos de lujo o viajes internacionales aparecen en investigaciones reales sobre trata, y particularmente una muy reciente en Brasil que implicaba a una agencia de modelos en tráfico hacia países del Medio Oriente.

Pero no se trataba de copiar un caso específico ni de trasladarlo mecánicamente a Antonio. Se trata de reconocer un mecanismo: la explotación puede entrar vestida de oportunidad.

El lujo es parte del anzuelo.

Una ciudad como Dubái puede funcionar narrativamente como símbolo de ascenso: hoteles, rascacielos, dinero, moda, clientes ricos, distancia respecto de la pobreza anterior. Para una persona joven que viene de carencia, control político, frustración económica o dependencia de otros, esa promesa puede ser muy poderosa.

No es solo dinero. Es la idea de dejar de ser nadie. De ser elegido. De ser visto. De ser deseado por el mundo correcto. La ambición, tan natural en la gente joven, se convierte a veces en su mayor riesgo.

Por eso la falsa promesa no tenía que ser burda. El fraude podía ser sofisticado e incluir contratos, agencias, boletos, promesas de regularización, adelantos, cuentas de redes sociales que muestran vidas de lujo y testimonios de otras personas aparentemente exitosas. Todo eso puede producir una ilusión de legitimidad, y de hecho es un modus operandi.

Una vez la víctima acepta, la red puede cambiar las condiciones: deuda por pasajes, comisiones abusivas, multas, retención de documentos, amenazas, vigilancia, aislamiento, obligación de pagar supuestos gastos, imposibilidad de regresar, exposición de imágenes íntimas, amenaza de denunciarla ante autoridades migratorias o policiales.

El Trafficking in Persons Report 2025 del Departamento de Estado de los Estados Unidos para Emiratos Árabes Unidos registra investigaciones, procesamientos y condenas por trata sexual e identifica, por primera vez en al menos cinco años, víctimas masculinas de explotación sexual en los Emiratos Árabes Unidos, donde Dubái está localizado. Me hace pensar que el subregistro de la trata sexual masculina en ese país ha sido realmente serio por mucho tiempo.

En la novela, Antonio no necesitaba ser engañado como un niño. Bastaba ofrecerle una salida verosímil en el momento en que estaba más acorralado, para que aceptara y firmara su propia sentencia.

7. La explotación digital: no sustituye la trata, la actualiza

La explotación sexual digital no elimina la trata. La actualiza. En otro cuaderno desarrollamos el tema del “contenido” adulto en redes sociales, pero es importante tocar el tema aquí, aun tangencialmente.

La trata actual ya no necesita siempre de un burdel visible, de una calle o un club nocturno. Puede operar ahora desde un apartamento, un teléfono, una cámara, una cuenta administrada por terceros, un perfil falso.

La víctima puede estar físicamente encerrada o psicológicamente controlada. Puede ser obligada a transmitir, producir contenido, enviar videos, atender clientes privadamente en línea o sostener una identidad sexual diseñada por otros.

Lo importante no es la plataforma concreta. Lo importante es el control.

Si la persona no administra libremente su cuerpo, su imagen, su dinero, su horario, sus clientes, sus documentos ni su posibilidad de salir, no estamos ante emprendimiento sexual autónomo. Estamos ante explotación.

Si una red decide qué se graba, cuándo se transmite, cuánto se cobra, quién recibe el dinero y qué amenaza se usa para mantener obediencia, la víctima no es un “creador de contenido”. Es mercancía.

En el caso de Antonio, la posibilidad de convertirlo en contenido sexual público o semiprivado tiene una función doble. Produce dinero y produce sometimiento. No se trata solamente de monetizar su belleza. Se trata de quebrarlo. De convertir aquello que antes era su herramienta de ascenso —la imagen, la cámara, la mirada ajena— en mecanismo de dominación.

Ese punto era esencial para la novela. Antonio había aprendido a existir a través de la pantalla. La red criminal, a través de Ernesto, intenta hacer de esa pantalla una celda.

8. Masculinidad, vergüenza y silencio

La trata sexual masculina tiene una dificultad adicional: la vergüenza de género.

A muchos hombres se les enseña que deben poder defenderse, resistir, controlar la situación, desear siempre, no quebrarse, no sentirse usados, no pedir ayuda y no ser sexualmente vulnerables.

Esa educación emocional muy común en Latinoamérica puede convertirse en una prisión. Si un hombre joven es explotado sexualmente, puede sentir que denunciarlo lo hace menos hombre. Si fue explotado por otros hombres, puede temer la burla, el insulto o la sospecha sobre su orientación sexual. Si fue explotado por una mujer o por una pareja, puede pensar que nadie lo tomará en serio. Si aceptó inicialmente dinero, viaje, alojamiento o promesas de trabajo, puede creer que perdió el derecho a decir que fue víctima.

Ese silencio beneficia a los tratantes.

La explotación no necesita únicamente cadenas físicas. También usa vergüenza, estigma, miedo a la policía, a la familia. Usa homofobia, racismo, el idioma, el estatus migratorio o la idea de que nadie va a creerle a un hombre adulto joven, atractivo, sexualizado y aparentemente capaz de decidir qué hacer con su vida, si luego reclama ser una víctima. Es una situación con muy pocas salidas.

Por eso la trata sexual masculina debe ser nombrada. No para competir con otras víctimas, sino para impedir que el silencio funcione como parte de la explotación.

9. Antonio no representa una estadística; representa una posibilidad humana

Antonio no es una categoría sociológica. Es un personaje ficticio en una novela.

No representa a todos los hombres traficados. No representa a todos los jóvenes migrantes. No representa a todas las personas LGBTQ+ ni a todos los cubanos, venezolanos, haitianos u otros inmigrantes en situación vulnerable. No tiene esa obligación. La ficción no funciona por censo, sino por encarnación.

Un personaje puede permitir mirar una zona de la realidad sin pretender agotarla.

Lo que Antonio permite ver es una posibilidad: la del joven varón que no parece víctima ideal, que tiene agencia, hace cosas, decide, pero no tiene poder suficiente, que desea salir de su situación, pero no controla las condiciones de salida, que usa su imagen en redes pero no quiere ser destruido por ella, que acepta una promesa que lo puede llevar a su pérdida total porque la alternativa inmediata parece peor.

Antonio no cae porque sea débil. Cae porque está solo frente a estructuras más grandes que él: pobreza, migración, deseo, redes, crimen organizado, abuso íntimo, mercado sexual, prejuicio institucional y falta de lenguaje.

La novela no necesitaba convertirlo en símbolo puro. Al contrario. Mientras más contradictorio es Antonio, más visible se vuelve el problema. Porque muchas víctimas reales tampoco llegan limpias, ordenadas, perfectas o fáciles de defender. Llegan confundidas. Llegan avergonzadas, con un pasado. Llegan con decisiones propias mezcladas con coacción ajena. Llegan habiendo dicho que sí a algo que no era lo que finalmente ocurrió.

Eso no elimina la explotación. La vuelve más difícil de entender.

10. Señales de alerta para jóvenes vulnerables

Este cuaderno también tiene una función práctica en mi opinión. No pretende enseñar la logística criminal en la trata masculina, pero puede alertar sobre ciertos patrones de sentido común.

Algunas señales deben tomarse en serio, por todos, hombres, mujeres, poblaciones vulnerables, nuestros hijos e hijas:

  • Una persona recién conocida ofrece viaje, modelaje, trabajo sexual “de lujo”, contrato internacional o dinero rápido, pero evita explicar con claridad quién paga, quién controla el contrato y qué obligaciones reales existen.
  • La oportunidad exige entregar pasaporte, documentos de identificación, cuentas, contraseñas, teléfono o control de redes sociales.
  • La persona que ofrece la salida intenta aislar al joven de su familia, amigos, pareja anterior, comunidad o contactos de confianza.
  • La oferta llega en un momento de crisis: falta de vivienda, ruptura de pareja, violencia doméstica, deudas, estatus migratorio precario o desesperación económica.
  • El supuesto contrato incluye multas, deudas, comisiones excesivas, gastos inflados o reglas que impiden abandonar el acuerdo.
  • La persona promete lujo, pero exige secreto.
  • Se presiona al joven para producir contenido íntimo antes de entender las consecuencias.
  • Los ingresos no van directamente a la persona que aparece en cámara o presta el servicio.
  • Se usan amenazas: revelar imágenes, denunciar a migración, avisar a la familia, acusar falsamente a la víctima o abandonarla en otro país.
  • La persona que dice amar o proteger al joven empieza a actuar como administrador de su cuerpo, su dinero, sus clientes, sus documentos o su movimiento.

Ninguna de estas señales prueba por sí sola una red de trata. Pero juntas forman un patrón de control. Y cuando hay control, deuda, amenaza, explotación sexual y beneficio económico de terceros, el lenguaje correcto no es aventura, oportunidad ni relación complicada. El lenguaje correcto puede ser trata.

11. Por qué este tema pertenece al universo de El Exilio de Antínoo

Este cuaderno existe porque la novela toca una zona que no quería tratar de manera ornamental. La belleza de Antonio no podía ser solo un rasgo estético. En un mundo de redes, migración, deseo y mercado, la belleza también puede ser riesgo. Puede abrir puertas, pero también atraer compradores. Puede generar admiración, pero también cálculo. Puede darle poder a quien la posee, pero también volverlo visible para quienes saben explotar vulnerabilidades.

Papo/Adriano ve antes que otros el peligro porque mira a Antonio como persona concreta, no como imagen disponible. Esa mirada no lo convierte en dueño ni salvador. Lo obliga a responder éticamente. Lo enfrenta a una forma de deber. Antonio, en cambio, está dentro de la tormenta. No siempre puede ver la arquitectura completa de lo que se está cerrando sobre él.

La trata sexual masculina, en este contexto, no es un tema añadido para escandalizar. Es parte de la lógica moral de la novela. Si una sociedad no sabe ver a ciertos hombres como posibles víctimas sexuales, esos hombres quedan más expuestos. Si un joven migrante cree que nadie le va a creer, queda más aislado. Si su cuerpo es deseado pero su sufrimiento no es legible, el mercado tiene ventaja.

Por eso había que escribir este cuaderno.

Para decirlo sin rodeos: Antonio puede ser vendido porque hay cuerpos masculinos que el mundo desea, consume y luego prefiere no reconocer como dañados.

Bibliografía de trabajo y fuentes creativas

Fuentes normativas e institucionales

U.S. Department of State, Overlooked for Too Long: Boys and Human Trafficking, fact sheet del 2023 Trafficking in Persons Report (2023).
https://www.state.gov/wp-content/uploads/2023/12/Overlooked-for-Too-Long-Boys-and-Human-Trafficking.pdf
Página general del informe:
https://www.state.gov/reports/2023-trafficking-in-persons-report/

United Nations Office on Drugs and Crime, Global Report on Trafficking in Persons 2024 (2024).
PDF oficial:
https://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/glotip/2024/GLOTIP2024_BOOK.pdf
Página institucional del informe:
https://www.unodc.org/unodc/frontpage/2024/December/launch-of-the-global-report-on-trafficking-in-persons-2024.html
Registro en la Biblioteca Digital de Naciones Unidas:
https://digitallibrary.un.org/record/4069246

Protocol to Prevent, Suppress and Punish Trafficking in Persons, Especially Women and Children, supplementing the United Nations Convention against Transnational Organized Crime, Nov. 15, 2000, 2237 U.N.T.S. 319.
Página oficial de UNODC sobre la Convención y sus Protocolos:
https://www.unodc.org/unodc/en/organized-crime/intro/UNTOC.html

U.S. Department of State, Trafficking in Persons Report 2025: United Arab Emirates (2025).
https://www.state.gov/reports/2025-trafficking-in-persons-report/united-arab-emirates/

U.S. Department of State, Trafficking in Persons Report 2025: Qatar (2025).
https://www.state.gov/reports/2025-trafficking-in-persons-report/qatar/

U.S. Department of State, Trafficking in Persons Report 2025: Saudi Arabia (2025).
https://www.state.gov/reports/2025-trafficking-in-persons-report/saudi-arabia/

Trata masculina, víctima ideal e invisibilidad

Rebecca Surtees, Trafficking in Men: A Trend Less Considered. The Case of Belarus and Ukraine, International Organization for Migration / Nexus Institute (2008).
PDF oficial IOM:
https://publications.iom.int/system/files/pdf/mrs_36_3.pdf
Ficha documental de respaldo:
https://documentation.lastradainternational.org/doc-center/1946/trafficking-of-men-%E2%80%93-a-trend-less-considered-the-case-of-belarus-and-ukraine

Saskia Blume, Masculinity and the “Ideal Victim” in the US Trafficking Discourse, COMPAS Working Paper No. 15-124, University of Oxford (2015).
https://compas.ox.ac.uk/wp-content/uploads/WP-2015-124-Sassen_Masculinity_Ideal_Victim.pdf

Jessica Jackman, Male Human Trafficking as an Unrecognised Problem, The BSIS Journal of International Studies, Vol. 9 (2012).
https://research.kent.ac.uk/brusselsjournal/wp-content/uploads/sites/1946/2022/03/Jessica-Jackman-Male-Human-Trafficking-as-an-Unrecognised-Problem.pdf

Marie Nodzenski, Allard W. de Smalen, Nicola S. Pocock, Mark Kavenagh, Ligia Kiss & Ana Maria Buller, Human Trafficking of Boys and Young Men: A Systematic Literature Review of Impacts on Mental Health and Implications for Services in Post-Trafficking Settings, 13 Social Sciences 567 (2024).
https://doi.org/10.3390/socsci13110567

Irma M. Barron & Colleen Frost, Men, Boys, and LGBTQ: Invisible Victims of Human Trafficking, en Handbook of Sex Trafficking 73 (Lenore E. A. Walker et al. eds., 2018).
https://doi.org/10.1007/978-3-319-73621-1_8

Jóvenes sin hogar, sexo por supervivencia y vulnerabilidad

Marya Viorst Gwadz et al., The Initiation of Homeless Youth into the Street Economy, 32 Journal of Adolescence 357 (2009).
https://doi.org/10.1016/j.adolescence.2008.01.004

Covenant House International, Human Trafficking / The Intersection of Youth Homelessness and Human Trafficking.
https://www.covenanthouse.org/homeless-issues/human-trafficking

Tecnología, redes y explotación digital

Europol, The Challenges of Countering Human Trafficking in the Digital Era (2020).
https://www.europol.europa.eu/cms/sites/default/files/documents/the_challenges_of_countering_human_trafficking_in_the_digital_era.pdf

United Nations Office on Drugs and Crime, Technology Facilitating Trafficking in Persons.
https://www.unodc.org/cld/en/education/tertiary/tip-and-som/module-14/key-issues/technology-facilitating-trafficking-in-persons.html

Inter-Agency Coordination Group against Trafficking in Persons, Human Trafficking and Technology: Trends, Challenges and Opportunities.
https://icat.un.org/sites/g/files/tmzbdl461/files/human_trafficking_and_technology_trends_challenges_and_opportunities_web.pdf

Falsas promesas, modelaje, Dubái y trata transnacional

Polícia Federal / Ministério da Justiça e Segurança Pública do Brasil, PF desarticula falsa agência de modelos que traficava mulheres con promesa de trabajo no exterior (Operação Catwalk, Dec. 18, 2024).
https://www.gov.br/mj/pt-br/assuntos/noticias/pf-desarticula-falsa-agencia-de-modelos-que-traficava-mulheres-com-promessa-de-trabalho-no-exterior

Reuters, How Torture, Deception and Inaction Underpin UAE’s Thriving Sex Trafficking Industry (June 12, 2023).
https://www.reuters.com/investigates/special-report/uae-trafficking-sex/

International Consortium of Investigative Journalists, Nigeria Arrests Human Trafficker Spotlit by ICIJ (Jan. 3, 2025).
https://www.icij.org/investigations/trafficking-inc/nigeria-arrests-human-trafficker-spotlit-by-icij/

Fuentes creativas

Taken [Búsqueda implacable], dir. Pierre Morel, guion de Luc Besson y Robert Mark Kamen, con Liam Neeson, Maggie Grace y Famke Janssen, EuropaCorp / M6 Films / Grive Productions, 2008.

Nota metodológica sobre las fuentes

Las fuentes incluidas en esta bibliografía no se usan necesariamente como citas textuales ni como aparato probatorio académico exhaustivo. Funcionan como bibliografía de trabajo y fuentes creativas: materiales que ayudaron a formular preguntas, identificar patrones, separar fenómenos y construir una ficción contemporánea sobre trata sexual masculina, subregistro, migración vulnerable, explotación digital, abuso íntimo y falsa promesa de salida.

Nota final

Nombrar una violencia no la agota. Pero permite verla. Este cuaderno conserva esa intención: llamar a las cosas por su nombre, sin permitir que la belleza del lenguaje oculte el daño. Si un joven lee estas páginas y reconoce una señal de peligro antes de quedar aislado, el trabajo habrá tenido también un sentido humano.

Nota al lector

Este cuaderno forma parte de los materiales de creación e investigación de El Exilio de Antínoo. No es un capítulo de la novela, ni una explicación cerrada de sus personajes, ni un ensayo académico. Es una pieza de autor: un cuaderno de trabajo, reflexión y archivo, donde algunas lecturas psicológicas, filosóficas, históricas, sociales o literarias dialogan con el proceso de imaginar una historia contemporánea sobre belleza, exilio, cuerpo, redes, deseo, peligro, cuidado y fidelidad.

Estos cuadernos y notas creativas, en general, no explican la novela. Solo muestran algunos de los materiales, preguntas y referentes que hicieron posible imaginarla.