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Cuadernos de investigación y creación · II

Redes Criminales y Migración Vulnerable

Tren de Aragua, deuda, explotación y falsas oportunidades en la nueva geografía latinoamericana.

Introducción

Cuando una ruta se convierte en mercado

Hay rutas que parecen caminos y terminan funcionando como trampas.

Un migrante sale con una maleta, un teléfono, algo de dinero, una dirección escrita en un papel. A veces lleva también el nombre de alguien que “ayuda”, una deuda apenas comprendida o la promesa de un trabajo que todavía no existe. Cruza una frontera, espera en una terminal, cambia moneda, busca transporte, protege sus documentos, llama a un familiar y sigue adelante. Cree que está resolviendo el viaje. Sin saberlo, puede estar entrando en una economía que otros ya han aprendido a explotar.

Este cuaderno mira ese punto exacto: el cruce entre movilidad humana, pobreza, espera documental, transporte informal, intermediarios y crimen organizado. No estudia la migración como amenaza. Estudia las redes que leen la vulnerabilidad como oportunidad.

El Tren de Aragua es una de las organizaciones más visibles de esa mutación criminal en América Latina, pero no es la única. Su importancia radica en el método: la capacidad de desplazarse, adaptarse al territorio, asociarse con economías locales, capturar personas en tránsito y convertir necesidades inmediatas en dependencia. Lo mismo puede verse, con formas distintas, en carteles mexicanos, pandillas centroamericanas, facciones brasileñas y organizaciones ecuatorianas que ya no actúan solo como bandas territoriales, sino como estructuras de explotación múltiple.

La tesis de este cuaderno es sencilla: las redes criminales aprenden a seguir las rutas de la vulnerabilidad humana.

Por eso, cuando una persona migra sin protección suficiente, sin idioma, sin dinero estable, sin acceso bancario, sin información o sin red confiable, el peligro no está únicamente en la frontera. Puede estar en quien ofrece transporte, crédito, alojamiento, trabajo, documentos, protección o una salida demasiado perfecta.

1. Crimen organizado transnacional: de la droga al portafolio criminal

Durante décadas, el imaginario latinoamericano del crimen organizado estuvo dominado por la droga: carteles, cargamentos, rutas marítimas, pistas clandestinas, cocaína, marihuana, metanfetamina y fentanilo. Ese mundo sigue existiendo. Pero las organizaciones más adaptativas ya no dependen de un solo mercado.

Las redes criminales modernas funcionan bajo una lógica de diversificación. Pueden combinar narcotráfico, lavado de activos, armas, minería ilegal, secuestro, explotación sexual, cobro de pasos, préstamos usurarios, tráfico ilícito de migrantes, falsificación documental, control territorial y reclutamiento de adolescentes. La banda fija ha sido reemplazada, en muchos casos, por una estructura flexible: una cartera de negocios ilícitos que se ajusta a cada territorio.

La UNODC, en el Global Report on Trafficking in Persons 2024, muestra cómo la trata se adapta a crisis, conflictos, desplazamientos, pobreza y economías ilegales. El Departamento de Estado de los Estados Unidos, en sus informes anuales sobre trata de personas, recuerda además que la explotación puede afectar a mujeres, niñas, hombres, niños y personas LGBTQ+, aunque no siempre con la misma visibilidad.

Cuando estas dinámicas se cruzan con migración internacional, el riesgo cambia de escala. La víctima ya no aparece solamente como una persona aislada, sino como parte de una ruta completa: entrada, transporte, alojamiento, deuda, empleo, espera documental y puntos de captura. La organización que entiende esa ruta no necesita controlarlo todo. Le basta dominar algunos puntos críticos.

2. El Tren de Aragua: de Tocorón a la expansión regional

El Tren de Aragua surgió en Venezuela y se consolidó alrededor del centro penitenciario de Tocorón, en el estado Aragua. Desde allí desarrolló una estructura asociada a extorsión, secuestro, control territorial, violencia carcelaria, explotación sexual y redes financieras.

La intervención de Tocorón por parte de las autoridades venezolanas, en septiembre de 2023, no eliminó la organización. Marcó una dispersión. Sus líderes y células, según fuentes oficiales y análisis especializados, se desplazaron hacia otros territorios y consolidaron un modelo más fragmentado, transnacional y adaptable.

El National Counterterrorism Center de Estados Unidos describe al Tren de Aragua como una organización criminal transnacional que se expandió aprovechando la crisis migratoria venezolana y que ha sido asociada con secuestro, tráfico humano, extorsión, trata sexual, minería ilegal, contrabando y operaciones fuera de Venezuela. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos, al sancionarlo como organización criminal transnacional en 2024, señaló que el grupo se aprovecha de poblaciones vulnerables para generar ingresos y participa en actividades criminales transfronterizas, incluyendo vínculos con redes criminales locales como el PCC brasileño.

La designación estadounidense de 2025 como organización terrorista extranjera aumentó la presión penal, financiera y diplomática sobre el grupo. Pero para este cuaderno la etiqueta jurídica importa menos que el patrón operativo: una organización que se mueve con la gente, identifica necesidades inmediatas y las convierte en control.

3. América Latina: rutas humanas, intermediarios y mercados criminales

El Tren de Aragua se ha expandido por varios países de América Latina: Colombia, Perú, Chile, Ecuador, Bolivia, Brasil y otros espacios donde se cruzan migración, economías informales y crimen organizado local. Investigaciones periodísticas como NarcoFiles, coordinada por OCCRP y CLIP, han descrito su evolución como una especie de “megafranquicia” criminal: no siempre una estructura perfectamente centralizada, sino un conjunto de células, alianzas, nombres y métodos que se adaptan al terreno.

En Colombia, su presencia se ha vinculado a pasos fronterizos, zonas de tránsito y ciudades donde la migración venezolana encontró tanto redes de apoyo como redes de explotación. En Perú, se le ha asociado con extorsión, cobro de plazas, prostitución forzada y violencia contra mujeres en economías sexuales. En Chile, la célula conocida como Los Gallegos mostró una dimensión especialmente violenta, con investigaciones por homicidios, secuestros, trata, armas, explotación sexual y lavado de activos. En Ecuador y otros países, la expansión de grupos criminales confirma que la violencia organizada ya no puede leerse como un fenómeno encerrado en una sola frontera.

La migración se vuelve vulnerable cuando cada tramo exige nuevas decisiones: otro país, otra moneda, otra policía, otra ley, otro idioma, otro transporte. Allí aparece el intermediario. Puede ser guía, prestamista, transportista, falso gestor, contacto digital, dueño de un cuarto barato o supuesto reclutador laboral.

A veces el punto de captura es una trocha. Otras, una terminal de autobuses. A veces, un préstamo. Otras, una oferta demasiado conveniente. La ruta no necesita estar completamente dominada para volverse peligrosa; basta con que la necesidad pase por manos equivocadas.

4. Brasil, Roraima y Boa Vista: frontera, espera y tránsito

Brasil ocupa un lugar particular dentro de esta geografía. La frontera norte —Pacaraima, Bonfim, Boa Vista, Roraima— funciona como zona de entrada, espera, documentación, asistencia humanitaria, transporte, interiorización y tránsito hacia otros estados para distintos grupos migrantes.

Boa Vista no debe leerse solo como ciudad receptora. Es un ecosistema de paso. Allí confluyen personas que llegan desde Venezuela, viajeros de otras nacionalidades que entran por Guyana, familias que buscan regularización, jóvenes que quieren trabajar, transportistas, casas de paso, terminales, albergues, coyotes, prestamistas, facciones brasileñas y redes transnacionales como el Tren de Aragua.

Agência Pública reportó en mayo de 2024 que la policía atribuía a sospechosos de integrar el Tren de Aragua crímenes cometidos en Roraima y seguía pistas de su paso por Santa Catarina, Paraná y Amazonas. El mismo reportaje afirmó que, según la Polícia Civil, el grupo ya dominaba el tráfico de drogas en barrios de Boa Vista como Tancredo Neves, Buritis, Caimbé, Liberdade y Asa Branca, así como en campamentos de Operação Acolhida próximos a la terminal de autobuses.

El Conselho Nacional de Justiça, en un relatório sobre instalaciones de Operação Acolhida en Roraima, registró preocupación por la presencia de facciones del Tren de Aragua dentro de albergues, actuando en la cooptación de jóvenes venezolanos. La fuente se refiere al flujo venezolano porque era el más visible en ese contexto. El mecanismo, sin embargo, es más amplio: joven migrante, espera, albergue, falta de protección efectiva y captación.

La frontera no es solo una línea. Es una demora. Y en esa demora puede instalarse la red.

5. Guyana, Lethem y Boa Vista: la ruta cubana hacia Brasil

Boa Vista también forma parte de una ruta migratoria multinacional hacia Brasil. Guyana ha funcionado como puerta de entrada para viajeros cubanos que buscan continuar por tierra hacia Lethem, cruzar a Bonfim y avanzar hacia Boa Vista antes de seguir al sur. La ruta existe, se usa y crea una zona de exposición para muchos migrantes.

La Organización Internacional para las Migraciones ha reportado cambios recientes en la movilidad cubana en América Latina y el Caribe, incluyendo el uso de Guyana y Brasil en rutas hacia el sur del continente. Folha de São Paulo documentó en 2026 la oferta de paquetes por WhatsApp desde Cuba hacia Boa Vista vía Guyana, con intermediarios que prometían seguridad, trámites y traslado. Esa información muestra que el corredor norte de Brasil no puede entenderse únicamente como corredor venezolano.

En 2025, Brasil registró 41.919 solicitudes de refugio de ciudadanos cubanos, según tabulaciones oficiales de OBMigra/MJSP basadas en datos de la Polícia Federal, CG-CONARE y Sisconare. La cifra no equivale al número total de entradas ni de cruces fronterizos: algunos migrantes no solicitan refugio, otros regularizan por vías distintas y otros pueden estar en tránsito. Aun así, confirma la magnitud del flujo cubano hacia Brasil y permite leer Guyana, Lethem, Boa Vista y el norte brasileño como parte de una geografía migratoria cubana relevante.

Desde una perspectiva de reducción de riesgo, el sentido común apunta a una regla básica: menos trayectos aislados, menos intermediarios, más transporte formal y documentación siempre disponible. Cuando económicamente sea viable, evitar un tránsito terrestre largo por zonas remotas puede disminuir la exposición a engaños, extorsión, captación o dependencia. La existencia de vuelos comerciales entre Georgetown/Ogle y Lethem permite imaginar una decisión práctica: pagar más por una ruta aérea puede ser menos peligroso que atravesar horas de carretera, transporte informal y negociación con desconocidos.

En El exilio de Antínoo, el trayecto de Antonio y su madre hacia Brasil se apoya en esa lógica: no como garantía absoluta de seguridad, sino como intento de reducir los márgenes de exposición. La ficción no necesita convertir cada decisión en explicación técnica. Le basta mostrar algo profundamente humano: una madre y un hijo intentando llegar sin caer en manos de nadie.

6. Del norte al sur: trabajo, deuda y control cotidiano

La expansión criminal no termina en la frontera. Los migrantes se mueven hacia donde hay trabajo: ciudades con alquiler posible, redes comunitarias, construcción, frigoríficos, agroalimentos, servicios, transporte, plataformas digitales o conocidos que llegaron antes.

Por eso el sur de Brasil importa. Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul no son simples destinos económicos. Para una red criminal, pueden convertirse en mercados de migración vulnerable: trabajadores extranjeros que intentan estabilizarse, conseguir documentos, abrir cuentas bancarias, enviar remesas, pagar alquiler, aprender portugués y entrar al mercado formal.

El tránsito desde Roraima hacia el sur puede ser una vía real de integración y recorrerse sin incidentes. El riesgo aparece cuando las redes siguen la misma ruta y aprovechan etapas intermedias: transporte dudoso, alojamiento precario, promesas laborales, préstamos, amenazas, cobro de “protección”, control de documentos o captación de jóvenes.

Dentro de ese ecosistema, la deuda es una tecnología de control.

El préstamo “gota a gota” puede empezar como una ayuda pequeña: completar el alquiler, comprar comida, pagar transporte, viajar al sur, iniciar un negocio mínimo o sobrevivir hasta el primer salario. La trampa está en la estructura. El interés es abusivo. El pago es diario o semanal. El atraso multiplica la deuda. El cobrador llama, aparece, amenaza, humilla, presiona a la familia o convierte el barrio y el lugar de trabajo en espacios de vigilancia.

Para un migrante sin acceso bancario, sin historial de crédito, sin contrato laboral o sin documentación completa, esa ayuda puede parecer la única salida. Precisamente por eso es peligrosa. Las redes criminales no prestan dinero para resolver una necesidad. Prestan para entrar en la vida de una persona.

Una vez dentro, pueden exigir pagos imposibles, favores, transporte de mercancías, cesión de documentos, uso de cuentas, participación en economías ilegales, prostitución forzada o trabajo sin salario. No todo préstamo informal llega a esos extremos, pero la modalidad criminal contiene esa posibilidad.

La extorsión completa el círculo. Bajo nombres distintos —vacuna, renta, cuota, protección, cobro de piso, seguridad— una organización exige pago para permitir que alguien trabaje, venda, circule, duerma tranquilo o no reciba una llamada amenazante. Cuando la víctima es migrante, el miedo a denunciar puede ser mayor: documentos incompletos, idioma, desconfianza institucional, desconocimiento de la policía o amenaza contra familiares en otro país.

En ese punto, el crimen organizado deja de ser una banda al margen de la sociedad. Se vuelve administración paralela de la vida cotidiana.

7. Trata, explotación sexual y falsas oportunidades

La trata de personas vinculada a redes criminales latinoamericanas ha sido ampliamente documentada. En el caso del Tren de Aragua, fuentes oficiales y periodísticas en varios países lo han asociado con explotación sexual, prostitución forzada, cuotas extorsivas, deuda, amenazas y violencia contra quienes intentan salir.

La explotación sexual no funciona solamente por fuerza física. Puede sostenerse mediante deuda, control de documentos, amenaza familiar, aislamiento, vigilancia, dependencia económica, estigma y ausencia de alternativas. Una persona puede haber aceptado inicialmente un traslado, una oferta de trabajo, una relación, un adelanto o una promesa. Eso no elimina la explotación si luego pierde el control sobre su cuerpo, su dinero, su movimiento o su salida.

En Perú y Chile, investigaciones sobre facciones vinculadas al Tren de Aragua han descrito redes de explotación sexual y control de mujeres en zonas de comercio sexual. En Chile, el caso de Los Gallegos reveló una violencia extrema: la Fiscalía informó que víctimas fueron enterradas vivas en Cerro Chuño y cubiertas con concreto. La evidencia disponible permite afirmar la coexistencia de explotación sexual, terror físico y economías criminales dentro del repertorio de estas redes.

El crimen organizado rara vez se presenta como crimen desde el inicio. Muchas veces se presenta como solución:

  • Te consigo trabajo.
  • Te hago el trámite.
  • Te presto dinero para el viaje.
  • Te llevo al sur.
  • Te alquilo un cuarto.
  • Te presento a una agencia.
  • Te ayudo a mandar dinero.
  • Te resuelvo el CPF.
  • Te consigo clientes.
  • Te pagan en dólares.

Las falsas oportunidades son eficaces porque no exigen que la víctima se reconozca como víctima. La persona cree que acepta una ayuda, una inversión, una salida o una posibilidad de ascenso.

En el universo de El exilio de Antínoo, Antonio es observado por redes criminales precisamente porque posee algo que otros pueden convertir en mercancía: juventud, belleza, visibilidad digital, deseo de ascenso y necesidad de estabilidad. Esa posibilidad narrativa nace de patrones documentados por separado: migración vulnerable, crimen organizado transnacional, falsas agencias, deuda, sexualización del cuerpo joven, promesas internacionales, redes digitales y mercados de explotación.

La literatura no copia un expediente. Lee los signos.

8. Adolescentes migrantes: captación antes que protección

La vulnerabilidad de adolescentes y jóvenes en zonas de frontera debe entenderse dentro de la espera migratoria. Terminales, albergues, calles, rutas hacia otras ciudades y barrios periféricos pueden convertirse en espacios donde la institución llega tarde y la red llega primero.

En el caso de los adolescentes varones, el riesgo tiene una forma particular. Muchas veces no son vistos como posibles víctimas, sino como posibles reclutas: mensajeros, distribuidores, vigilantes, mulas, cobradores o futuros delincuentes. Esa mirada oculta la explotación. Un menor captado por una red puede estar obedeciendo por hambre, deuda, amenaza, pertenencia, miedo o falta de salida, aunque desde afuera parezca integrado a la facción.

La trata y la explotación de adolescentes varones no siempre aparecen bajo la imagen más reconocible de la prostitución forzada. También pueden adoptar formas de criminalidad forzada, transporte de mercancías ilícitas, vigilancia, cobro extorsivo, servidumbre, explotación sexual encubierta o dependencia absoluta de adultos que controlan comida, techo, dinero, documentos y movimiento.

La captación no siempre llega con armas. Puede llegar con comida, protección, un celular, una promesa de dinero o una frase simple: “ven con nosotros”.

Ese es el peligro específico de la espera migratoria. Cuando un adolescente queda demasiado tiempo sin escuela, sin trabajo, sin protección efectiva y sin red familiar fuerte, la organización criminal puede llegar antes que el Estado, la comunidad o la familia ampliada. El daño comienza antes de que alguien sepa nombrarlo como trata, explotación o reclutamiento forzado.

9. España y la mutación internacional del Tren de Aragua

La presencia del Tren de Aragua en España confirma que el fenómeno ya no puede encerrarse en una frontera latinoamericana.

En noviembre de 2025, la Policía Nacional española anunció la desarticulación de una célula del Tren de Aragua asentada en España, con detenciones en Barcelona, Madrid, Girona, La Coruña y Valencia, además de registros e incautación de drogas sintéticas, cocaína y una plantación de marihuana.

España no es Roraima, Lima, Arica o Cúcuta. Precisamente por eso el dato importa. La expansión europea no demuestra automáticamente todas las hipótesis posibles, pero sí muestra algo suficiente para este cuaderno: las redes se mueven, cambian de idioma, adoptan nuevas fachadas y trasladan métodos aprendidos en otros territorios.

La organización criminal contemporánea no viaja como una copia exacta de sí misma. Viaja como técnica: deuda, amenaza, control, fachada laboral, captación, explotación y adaptación al mercado local.

10. La distinción ética: proteger al migrante, mirar la red

Hablar de crimen organizado y migración vulnerable exige una distinción ética firme. Las personas migrantes no son el problema. Lo son las redes que las explotan.

Venezolanos, cubanos, haitianos, colombianos, ecuatorianos, peruanos, mexicanos, brasileños o centroamericanos cruzan países para trabajar, reunirse con familiares, pedir protección cuando corresponde, escapar de la violencia o reconstruir su vida. Una comunidad vulnerable no debe ser confundida con quienes se aprovechan de ella.

El Tren de Aragua ha explotado a muchos venezolanos porque conoce su idioma, sus códigos, sus rutas, sus miedos y sus familias. Los carteles mexicanos explotan migrantes de múltiples nacionalidades porque controlan corredores necesarios para llegar a Estados Unidos. Las facciones brasileñas operan en territorios donde muchos migrantes intentan integrarse. Los grupos ecuatorianos han mostrado cómo cárceles, puertos, narcotráfico y violencia pueden convertir un país entero en zona de disputa.

La respuesta no puede ser sospecha generalizada. Debe ser protección institucional, humanitaria, policial y social. En algunos casos, también puede existir necesidad de protección internacional, aunque no toda víctima de criminalidad organizada encaje automáticamente en la definición jurídica de refugiado. Esa evaluación corresponde al análisis concreto de cada caso.

Si la persona migrante teme a la policía, si la sociedad la estigmatiza, si se le trata antes como amenaza que como posible víctima, la red criminal gana.

La protección empieza cuando se mira bien.

11. Por qué este cuaderno acompaña El exilio de Antínoo

El exilio de Antínoo no convierte a Antonio en expediente. La literatura lo convierte en cuerpo narrativo: joven, migrante, visible, deseoso de ascenso, expuesto al deseo ajeno y vulnerable a la promesa.

La escena de la reunión entre la gente de Aragua y Ernesto, el novio de Antonio, no reproduce un caso judicial específico. Es una construcción literaria apoyada en patrones verificados por separado: redes criminales transnacionales que explotan migrantes; tráfico ilícito de personas y trata; explotación sexual bajo coacción; falsas agencias y promesas de trabajo; expansión del Tren de Aragua en América Latina, Brasil y España; economía digital del cuerpo; juventud migrante que queda expuesta antes de entender bien el país donde está.

Antonio no cae porque sea ingenuo en sentido simple. Cae porque su belleza, su necesidad de pertenecer, su visibilidad y su precariedad lo vuelven legible para personas que saben convertir el deseo en mercancía.

La ficción une esas líneas para formular una pregunta humana:

¿qué ocurre cuando un joven que aprendió a sobrevivir con su imagen encuentra a alguien capaz de convertir esa imagen en jaula?

Esa pregunta pertenece al corazón moral de la novela.

Conclusión

Llegar antes que la red

Las redes criminales actúan rápido porque llegan antes que la protección: antes que el banco, el empleo formal, el idioma, el abogado, la institución y la confianza.

Por eso este cuaderno propone mirar el corredor completo: transporte, albergue, deuda, promesa laboral, falso gestor, préstamo gota a gota, ruta aislada, adolescente solo, cuerpo deseado, documento frágil, viaje oscuro.

La migración no es el problema. La desprotección es el terreno. La red criminal es quien lo aprovecha.

Allí donde la protección llega tarde, alguien puede estar esperando.

Bibliografía y fuentes consultadas

Crimen organizado transnacional, Tren de Aragua y designaciones oficiales

Brasil, Roraima, Operação Acolhida y expansión hacia el sur

Migración cubana, Guyana y ruta hacia Brasil

Trata, tráfico humano y explotación

España, Europa y expansión internacional

Otros grupos criminales latinoamericanos y contexto regional

Nota metodológica sobre las fuentes

Las fuentes incluidas en esta bibliografía no se usan como aparato probatorio judicial ni como investigación académica exhaustiva. Funcionan como fuentes documentales y materiales de trabajo para una publicación editorial de investigación creativa. Ayudan a identificar patrones: expansión criminal, explotación de migrantes, rutas vulnerables, préstamos usurarios, captación de jóvenes, trata, falsas oportunidades, tránsito Brasil-Guyana y mutación internacional de redes criminales.

Nota al lector

Este cuaderno forma parte de los materiales de investigación y creación vinculados a El exilio de Antínoo. Puede leerse de manera independiente, como una reflexión sobre crimen organizado transnacional, migración vulnerable, rutas latinoamericanas, deuda, captación y explotación.

No es un capítulo de la novela ni un informe oficial. Es una pieza editorial que combina fuentes públicas verificables, análisis social e imaginación literaria. Su propósito es acompañar la comprensión de ciertos riesgos contemporáneos sin convertir la ficción en expediente ni el expediente en literatura plana.

Los personajes de la novela son ficción. Cualquier semejanza con personas reales, hechos reales o situaciones reales es mera coincidencia, condensación narrativa o libertad literaria.